Anitacalero's Blog

El Artículo…

Posted on: febrero 8, 2011

LA IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES, FICCIÓN O REALIDAD.

¿Qué entendemos por igualdad? ¿Existe igualdad en los tiempos que corren? ¿Influyen las diferencias culturales en la igualdad entre hombre y mujeres?

Lo que normalmente entendemos cuando utilizamos la palabra igualdad es el trato idéntico que un organismo, estado, empresa, asociación, grupo o individuo le brinda a las personas sin que medie ningún tipo de reparo por la raza, sexo, clase social u otra circunstancia plausible de diferencia o para hacerlo más práctico, es la ausencia de cualquier tipo de discriminación.

En la actualidad cada vez existe más igualdad entre hombres y mujeres, pero un campo en el que rara vez exista igualdad es en la forma de vestir; como podemos observar en el cuadro de Renoir titulado “Los Paraguas”, en este cuadro vemos la gran diferencia que existe en la vestimenta, ya que en el siglo XIX, siglo en el cual el autor pintó el cuadro, la mujer no solía vestir pantalón. Sin embargo, en la actualidad la mujer ha cambiado la forma de vestir, y aunque usa pantalón y otras prendas de vestir más parecidas a las vestimentas del hombre que antes no se usaban, todavía hay una gran diferencia en la forma de vestir entre el hombre y la mujer.

La mayor igualdad entre hombres y mujeres, que puede observarse en la creciente participación de las mujeres en diferentes escenarios –laborales, políticas, domésticas, académicas, culturales- no siempre se acompaña de cambios ideológicos que hagan posible la independencia y autonomía de las mujeres, ni de transformaciones estructurales que sostengan nuevos modelos de relaciones de género.

Un gran cambio que caracteriza nuestra época, y que afecta de forma singular a la vida de las mujeres y de los hombres, es la progresiva incorporación de las mujeres al trabajo remunerado y su acceso a casi todos los ámbitos de la vida pública, la educación, la política, la industria, los sindicatos, la sanidad, la justicia, etc. Pero este avance sigue acompañado de discriminaciones salariales para las mujeres, infra representación en los niveles más altos de la escala salarial y una segregación sectorial y profesional elevada, que no hay indicios de que vayan a reducirse a pesar del número cada vez mayor de tituladas.

Si echamos la vista atrás y comparamos la situación de la mujer hace no muchos años, podemos observar que día a día la mujer tiene un papel más importante en la sociedad.

El logro de mayor igualdad entre hombres y mujeres sigue siendo hoy un objetivo. Las desigualdades entre hombres y mujeres perviven en los cambios sociales, económicos, tecnológicos, etc. que se han producido en los últimos años. A pesar de los avances de las mujeres, sobre todo en las últimas décadas, todavía queda mucho camino por recorrer para que hombres y mujeres sean iguales de verdad.

En los últimos años se está dando un fenómeno social que no es nuevo pero sí que se manifiesta abiertamente con la consiguiente alarma social, sobre todo porque vulnera el primero de los Derechos Humanos: el derecho a la vida y, en este caso, el de la vida de las mujeres. La violencia contra las mujeres pone de manifiesto que, tras los cambios formales, perviven las formas más crueles y arcaicas de dominación de los hombres sobre las mujeres.

Si hablamos de violencia ya no estamos hablando de una simple desigualdad, es como hemos dicho anteriormente una violación de los derechos humanos de las mujeres.

Entonces cabria replantearnos la siguiente pregunta: ¿se considera esto un paso adelante, un paso hacia la igualdad, o estamos repitiendo conductas de nuestros antepasados, conductas detestables? Evidentemente estas conductas no son fomentadoras de la igualdad, ya que anteriormente la mujer era menospreciada y estaba a las órdenes de su esposo, carecía de poder de decisión y actuación, introduciéndose en una sumisión total a su cónyuge, si estaba casada, o a su padre en caso de que no lo estuviese. Era tratada de una forma violenta y agresiva. Esto queda claro en la obra “el rapto de las hijas de Leucipo” de Peter Paul Rubens.

 Podemos observar como son llevadas a fuerza, en contra de su voluntad, ya que evidentemente esta era nula.

Pero como bien he dicho antes esto no es una nueva conducta, ni mucho menos, es producto de una larga tradición en la que lo que se valora en los hombres está unido a la fuerza y a la capacidad de dominar el mundo y, en particular, a las mujeres y, donde también, se considera que el papel de las mujeres es el de cuidar y mantener las bases en las que se asienta ese mundo de corte masculino.

 

Esta tradición, aún hoy y con cierta frecuencia, se trasmite a niños y a niñas a través de los diversos ámbitos educativos.

Por esta razón, es necesario un cambio del modelo educativo, no podemos seguir con esta absurda y horrorizante tradición. Para que esto sea posible se requiere la eliminación de las barreras de la discriminación y del prejuicio.

Hay que hacer posible que la igualdad pueda alcanzarse a través de reformas en las estructuras democráticas que garanticen la educación en las mismas condiciones de oportunidad, de trato y de logro a ambos sexos y, en consecuencia, la libertad de elección.

Se considera, por tanto, que el ofrecer igualdad en la educación a los dos sexos es condición necesaria para que las potencialidadesindividuales de mujeres y hombres puedan estimularse y desarrollarse. En algunos países las mujeres son iguales que los hombres y pueden hacer lo que quieren pero en algunos otros no es así, por ejemplo a las mujeres les vendan los pies y a los hombres no (al parecer aun sucede en algunos poblados en China).

 

 

En México, en algunos poblados, las mujeres no tienen derecho a votar o a ir a la escuela. En Japón, las mujeres deben ir un paso atrás de los hombres. En la mayoría de países, a las mujeres se les paga menos que a los hombres.

 

 

En México, en algunos poblados, las mujeres no tienen derecho a votar o a ir a la escuela. En Japón, las mujeres deben ir un paso atrás de los hombres. En la mayoría de países, a las mujeres se les paga menos que a los hombres.

Con esto dicho observamos que las diferentes culturas influyen fuertemente en las relaciones entre hombres y mujeres según en el país que nos situemos.

Alguna vez te has preguntado, ¿cómo serías si hubieras nacido o criado en otro lugar?

Probablemente tus gustos, creencias y actitudes serían distintos. ¿Por qué? Simplemente nuestra posición en el “Globo Terráqueo” establece una cultura en nosotros y a su vez una sociedad que influye en nuestro pensar, sentimientos y comportamientos. Es entonces esta la causa de las discrepancias entre los individuos de diferentes países.

Desde la antigüedad podemos visualizar como estas diferencias nos han afectado como sociedad e individuos.

Estos cambios culturales ya sean repentinos o con el paso del tiempo afectan las creencias religiosas, nuestra forma de hablar, vestir y hasta de comer, entre otras.

Los choques culturales crean una percepción desconocida sobre lo nuevo. El desconocimiento crea una confusión e incomprensión que culmina en lo que hacemos los seres humanos sin pensar; juzgar a los demás. Esto trae consigo la gran intolerancia que existe en el mundo ante las formas de pensar y de actuar diferentes entre unos y otros.

¿Nos haría daño un poquito de tolerancia hacia los demás?

Suena fácil, pero es algo bastante difícil de hacer pues en cada uno de nosotros el ambiente ha sido distinto y ya existen unos parámetros establecidos por nuestra sociedad (puertorriqueña) y si alguien se sale de ellos es algo difícil de aceptar.

A pesar de las diferencias culturales que existen en todo el mundo y que han existido siempre, Brancusi quiere mostrar con su escultura “El Beso” la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los sentidos uniéndolos en un acto, el beso.

En la época clásica el matrimonio era un contrato entre el padre y el esposo, que venía a significar un traspaso del derecho de tutela sobre la mujer. La dote era la aportación económica, en dinero o en tierras, que debía ser entregada por el padre al contraer matrimonio una hija; su cantidad debía estar de acuerdo con la situación económica de la familia. El matrimonio se realizaba entre miembros de una misma familia, incluso estaba mal visto el que el padre consintiera en casar a su hija con una persona extraña. La edad media para contraer matrimonio era de 14 años para las mujeres y de 30 para los hombres. Esta diferencia de edad se debía a que el marido, al ser un tutor, debía tener la edad suficiente para ejercer los derechos de ciudadanía.

Actualmente la sociedad atraviesa por una crisis que repercute en el terreno social y moral. El índice de divorcios es cada vez más elevado y se da principalmente en parejas a las que se podía haber orientado mejor acerca de lo que es el matrimonio. Las parejas tradicionales se encuentran atravesando crisis, porque sus modos de relación ya no se acomodan a la realidad de hoy. Igualmente las formas y maneras de amarse también están sufriendo modificaciones. La mujeres, los negros, los minusválidos, todos piden su inclusión y reconocimiento y exigen su lugar en el mundo. La comunidad homosexual también ha alzado su voz. Hablar sobre la homosexualidad hoy en día es un tema que causa, para algunas personas, reacciones negativas, prejuicios e incluso hasta parecen sentirse insultados en sus principios.

 La homosexualidad está en todos lados y en todas las clases sociales, en todas las profesiones y en toda clase de culturas.

Como podemos observar en la obra de los hermanos Van Eyck “El Matrimonio Arnolfini” un claro ejemplo del matrimonio del siglo XV.

La infidelidad a lo largo de la historia ha sido concebida de formas muy variables, y aquí están algunas de infidelidades que ha cambiado el curso de la historia:

En Grecia, los hombres imponían las reglas, por ejemplo Demóstenes hizo su propia clasificación: “a las amantes las mantenemos por puro placer, a las concubinas (esclavas) para la atención diaria de nuestra persona y a las esposas para que nos proporcionen hijos legítimos y sean nuestras amas de casa”.

De acuerdo a la leyenda de Troya en el año 1300 AC, después de que París raptara a Helena, esposa de Menelao, el líder afectado recibió el apoyo de su pueblo para sitiar a Troya durante diez años. La guerra dividió a los mismos dioses y terminó con la decadencia y destrucción de aquella ciudad.

En la Antigua China, “la gran mujer de la casa manejaba todos los problemas internos y rara vez, creía conveniente hacer que el hombre interviniera. Según Osvaldo Quijada, “La mujer se preocupaba del rendimiento del hombre hasta el punto que si el marido comenzaba a trabajar con desgano, comprendía que había llegado el momento de buscarle una nueva y más joven esposa”. Al ubicarla, le pedía a él, que fuese a solicitarla como segunda esposa o iba ella misma. Tal actitud no constituía un sacrificio. La nueva esposa o concubina, estaba obligada a trabajar bajo la autoridad absoluta de la más antigua”.

En la Edad Media Europea, en los últimos años del siglo XIII se introdujo el amor cortés, código de comportamiento que definía las relaciones entre enamorados de la nobleza. Este amor defendía la base de que el matrimonio era un contrato civil, un puro trámite, fuera de él se podían tener amantes a los que se amaba realmente, esto no suponía infidelidad para el matrimonio y ésta era más fuerte incluso entre amantes que entre marido y mujer.

En las sociedades existentes antes de la conquista de México ya era conocido el delito de adulterio. Por ejemplo, Los Aztecas castigaba a los sorprendidos infraganti lapidándolos o estrangulándolos.

– Con todas estas historias quiero remarcar que siempre independientemente de la cultura que se encuentre y de lugar en el que este ese papel de infiel se lo presuponen a la mujer, hecho que aunque nos parezca un poco descabellado aun pervive con nosotros, ya que si una mujer se acuesta con varios hombres es tachada de prostituta pero sin embargo si lo hace un hombre es alagado como campeón por todos sus amigos.

-Claro está todo esto se visto reflejado en nuestra forma de construir la realidad, como sabéis la principal forma de percibirla son la imágenes antaño eran los cuadros y esculturas, (Matrimonio Arnolfini en el que se ve un perro a los pies de la mujer símbolo de fidelidad), aquí se ve muy claramente a quien le presupone la infidelidad. Y hoy día tenemos los medios de comunicación y entre ellos quiero destacar la publicad medio por el cual nos bombardean cada día con fantasías sexual para llamarnos la atención hacia su producto:

-Si analizamos la imagen detenidamente vemos como la cabeza de la mujer está en el cuerpo de otro hombre diferente al de su marido. Como conclusión ¿creen que así abra algún día igualdad plena?

Realizado por:

-Ana Calero Flores

-José Mª Calero Flores

-Emmanuel Guerrero

-Francisco José Batista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


  • anitacalero: jajajaja... =) thank you!
  • Adrian Clavijo: Me encanta tu blog, está muy curradooo!!!!sigue así...
  • Mr WordPress: Hi, this is a comment.To delete a comment, just log in, and view the posts' comments, there you will have the option to edit or delete them.

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: